Spam en el formulario de tu web: cómo pararlo
Si tienes un formulario de contacto, tienes spam. No es que tu web esté rota: hay bots que rellenan cualquier formulario que encuentren, y también humanos que ofrecen «posicionamiento SEO en 24 horas». El problema no es recibirlo, es que te haga perder consultas reales entre la basura o que te empuje a poner un captcha que espanta clientes.
Cómo reconocer el spam (y el que no lo es)
- Bots: mensajes sin sentido, enlaces, asuntos genéricos, mismo texto repetido, remitente raro.
- Vendedores: «te posiciono en Google», «arreglo tu web», «facturación». Son humanos, pero no son clientes.
- Pruebas: alguien probando si el formulario funciona. No es spam, pero contesta por si acaso.
- Consultas reales mal capturadas: pocas palabras, sin datos de contacto. Antes de borrar, mira si hay un teléfono.
Los filtros que funcionan, de menos a más
1. Honeypot (campo trampa). Un campo oculto que un humano no rellena y un bot sí. Si llega con contenido, se descarta. Cero fricción para el cliente y bloquea la mayoría del spam automático.
2. Tiempo mínimo de envío. Si el formulario se envía en menos de dos segundos, es un bot. Se implementa con una marca de tiempo oculta.
3. Validación en servidor. Comprobar formato, longitud y que el dominio del email exista. Muchos formularios validan solo en el navegador, y el bot se lo salta.
4. Límite de envíos por IP. Tres envíos por hora y por IP es razonable para un negocio local. Frena el spam sin bloquear a nadie normal.
5. Pregunta sencilla en lenguaje natural. «¿En qué ciudad está nuestro despacho?» funciona mejor que un captcha de imágenes y no excluye a nadie.
6. Captcha solo si lo anterior falla. Si lo pones, usa uno invisible. Un captcha que obliga a girar fotos pierde consultas reales, sobre todo en móvil.
7. Filtro en el correo. Reglas por palabra clave («SEO», «bitcoin», «casino») a una carpeta aparte. Es el último filtro, no el primero.
Si ya te está inundando
- Cambia la dirección de destino del formulario por un alias (
[email protected]) y filtra ahí. Así el correo principal sigue limpio. - Revisa los registros del hosting: si todos los envíos vienen de la misma IP o del mismo rango, bloquéala.
- Comprueba si el formulario guarda en base de datos. Si es así, hay que limpiar también esos registros, no solo el correo.
- No borres el formulario. Es la vía de contacto de quien no quiere llamar; quitarlo es resolver el síntoma destruyendo la solución.
Lo que no deberías hacer
- Poner un captcha imposible en un formulario de tres campos. La fricción se la come el cliente.
- Pedir el teléfono como obligatorio para «filtrar». Filtra, sí: también a los que no quieren dar el móvil.
- Responder al spam. Confirma que tu correo existe y multiplica el volumen.
- Guardar los datos de los bots. No tienes base legal para conservarlos: bórralos y no los acumules. Tienes el marco en qué cookies y datos usa una web.
Cuándo el problema es otro
Si además del spam notas redirecciones, páginas raras o enlaces que no has puesto, no es spam: puede ser una intrusión. Empieza por qué hacer si te han hackeado la web antes de tocar los formularios.
Y si el formulario no llega a nadie (ni spam ni consultas), el problema es de configuración del correo, no de filtros: revisa dominio, correo y hosting.
¿Tu formulario recibe más basura que consultas? Cuéntanoslo y lo dejamos con honeypot, límite de envíos y validación en servidor, sin captchas que espanten clientes. Si la web es nueva, mira antes la checklist para lanzarla.
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